sábado, 24 de diciembre de 2011

Urge adecentar el debate

Por: Miguel A. Matos

Los dominicanos conscientes de lo que es una campaña política y comicios transparentes, estamos asombrados de lo que ahora ocurre en el país con una versión politiquera de acciones precipitadas y muchas veces sin sentido, que realizan los candidatos de los Partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD), las dos principales organizaciones políticas que terciarán en los comicios del 20 de mayo del año venidero.

En estos últimos días hemos visto el escarceo que se ha producido sobre un supuesto narcotraficante, de nombre Oscar Ezequiel Rodríguez Cruz, quien dirige el Movimiento Nuevo Renacer con Papá, que apoya la candidatura presidencial de Hipólito Mejía, ha sido pedido en extradición para ser enjuiciado en Estados Unidos, acusado de traficar con drogas.

Al parecer, la palabra responsabilidad, ante un hecho comprobado,  es inexistente entre ciertos líderes políticos y solo quieren justificarse acusando a otros, como el caso del PRD, que también señala que Rodríguez Cruz  supuestamente aportó en la campaña que reeligió al actual Presidente Leonel Fernández la suma de medio millón de dólares, y que fue invitado en esa época a su fiesta de toma de posesión. Ambos partidos y candidatos presidenciales dicen tener pruebas de sus denuncias.

Ante esa acusación, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a través de sus voceros,  respondió al candidato Mejía, trayendo a colación el sonado caso, en su Gobierno, de Quirino Ernesto Paulino Castillo alias El Don, un empresario y ex capitán del Ejército Nacional, y el presunto jefe de una organización de tráfico de drogas responsable de la importación de toneladas de cocaína a Estados Unidos desde septiembre de 2003. Quirino fue apresado el 12 de diciembre del 2004 y luego deportado a Estados Unidos, pedido en extradición y juzgado allí. La fortuna personal de Castillo se estima en RD$ 2 mil millones de pesos.

Al respecto, Mejía manifestó que los del PLD “combinan verdades con cosas de la imaginación”. No es nuevo, en el país, la infiltración de dinero proveniente de actividades ilícitas en campañas políticas, y ahora para agravar la situación, Hipólito Mejía incluye el ingrediente del supuesto “orden trujillista”, un gobierno dictatorial de mano dura, etapa de triste recordación, superada hace años.

Y otro  problema es el de la a Junta Central Electoral (JCE), donde  se debate el caso de la renuncia del administrador general de Informática Miguel Ángel García, sustituido por Franklin Frías, éste último cuestionado por la oposición, pero con el apoyo del presidente del organismo colegiado, doctor Roberto Rosario.

Ahora este escarceo entre los candidatos Mejía y Danilo Medina lo que hace es lesionar su credibilidad ante el electorado dominicanos. Y no sólo ellos sufrirían la consecuencia, sino todos los demás dirigentes políticos, de partidos emergentes, que también  participarán  en los comicios del 2012. Este escarceo entre los dirigentes y candidatos presidenciales y vicepresidenciales, ha dejado de lado, en  lo que deben concentrarse, en los programas de Gobierno para atraer a los potenciales votantes.

Pero los candidatos, durante la campaña, no deben apelar a las conocidas, consabidas y criticadas demagogias de ofrecer y no cumplir. El 2012 será un año difícil para la economía mundial. El mismo Presidente Leonel Fernández está consciente de esa realidad cuando en la reunión que se celebró recientemente Caracas, para el surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), advirtió que para el 2012 se vislumbre un “panorama sombrío” en la economía mundial, y que “estamos entrando en una fase de la crisis en que ya no solamente serán Estados Unidos  y Europa, sino las economías emergentes, incluyendo a China”.

Ante esas declaraciones del Presidente Fernández, nuestros candidatos presidenciales y vicepresidenciales, deben mantenerse alertas y con los pies sobre la tierra, en torno a la realidad económica que está viviendo el mundo, del cual formamos parte. Este es una asunto que reviste gran seriedad y atención  para todos los dominicanos que vivimos en un país tercer mundista y con muchos problemas, como son la inseguridad ciudadana, cuantiosas deudas pública y externa, deficiencias en la educación y Salud Pública; y ni hablar de la  corrupción, carestía de la vida, la delincuencia, el narcotráfico, la crisis energética y otros males insolubles que nos afectan.

Ya está bueno que nuestros políticos sigan debatiendo tonterías en la campaña, porque estamos cansados de las manoseadas y perniciosas acusaciones, por lo que urge  que éstos piensen en la necesidad de ADECENTAR EL DEBATE, durante el desarrollo de la campaña electoral.



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