Donde vivían más de 70 familias sólo quedan restos de blocks y cemento, y el lugar es vigilado por militares de la Fuerza Aérea.
Una de las beneficiadas, por el alquiler de uan casa aunque sea momentaneamente, agradece el gesto, y afirma que seguirá su lucha por recuperar el terreno perdido.
Todavía 19 familias que se encuentran dispersas en casas de familiares y amigos, esperan ser reubicadas y otras como esta aún permanece bajo una carpa donde duermen con sus pequeños hijos.










