viernes, 23 de septiembre de 2011

El crimen del coronel reveló red robaba vehículos para venderlos

El asesinato del teniente coronel asistente del presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) develó una red que se dedicaba a robar vehículos, a costa de lo que sea, para vender las piezas. Y es que con la muerte de César Augusto Ubrí Boció las autoridades no sólo han apresado a los presuntos autores del violento crimen, sino que también desmantelaron una red de malhechores. De acuerdo con el informe ofrecido, los asesinos del militar actuaron por encargo del propietario de una tienda de repuestos, quien le había pedido al cabo policial Wáscar Cavallo Montero tres vehículos similares a la yipeta que ocupaban la víctima y la subconsultora jurídica de la DNCD, Yocasta Maríñez Madera, quien resultó ilesa en el hecho. El cabo salió a buscar los vehículos junto a Michael Antonio Valdez Castillo, y al ver, supuestamente, la yipeta del militar estacionada se dio cuenta que era una de las que le encargaron, fue entonces cuando para robársela mató a Ubrí Boció. Luego del hecho la Policía inició las investigaciones del crimen y chocó encontró otro caso que no estaba buscando: una red que robaba vehículos y luego los vendía para ser comercializados por piezas. Sobre el caso la Policía ha apresado a cuatro personas acusadas de la muerte del coronel Ubrí Boció, incluyendo los dos sindicados como autores materiales y también al comprador el vehículo de la víctima. Los apresados son José Rafael Mejía (propietario de la tienda de repuestos), Valdez Castillo, Cavallo Montero y Modesto Cruz Marte, quien compró la yipeta Toyota Highlander que pertenecía al occiso Ubrí Boció. Todos están detenidos en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. Cavallo Montero negó haber matado al militar. Dijo que no es propietario de varios vehículos como planteó la Policía y la DNCD. Manifestó que la Policía está buscando un culpable en este caso. “Me han dado pila (muchos) de golpes”, agregó a los periodistas cuando era sacado junto a Valdez Castillo y Mejía de la Policía para ser trasladado al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. Valdez Castillo y Mejía no dijeron ni una palabra. Éste último se cubrió el rostro con su camiseta para que las cámaras no tomaran su imagen. El Día

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