jueves, 5 de enero de 2012

“El que no ama está en un estado de muerte”. 1 Jn. 3:15.

Una persona que no ama es como un tronco seco y hueco, sin vida, sin frutos. La equivalencia de la ausencia de amor no es simplemente la presencia de odio, no es el cuatro del dos más dos. La ausencia de amor es más, es anular la vida.

El que no ama no tiene nada que dar y no tiene nada que darse, ni consuelo. El que no ama se queda en fango. Al que no ama, la cama le sabe amarga, se acuesta solo y se despierta solo como en un vacío, como si nadie lo esperase porque nadie lo espera para recibir y darle amor.

El que no ama es capaz de cualquier cosa pues no se duele de los demás, no le importan las consecuencias. El que no ama se pierde de recibir amor, estima, vida, esperanza, se pierde de la salvación.

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